Desenmascarar la coerción psicológica

Las ciencias benefician de cierto prestigio, aura y autoridad ligados a una búsqueda, en principio, desinteresada de saber. La psicología también, y tendemos a considerarla una ciencia positiva, que responde a nobles valores, cuyo objetivo no puede ser otro que ayudar y buscar el bien de las personas y de la sociedad.

Como siempre, la realidad es otra. Porque la realidad es la totalidad, no sólo la cara bonita, ni tampoco la cara fea, por cierto. La realidad es que fuera de su papel sanitario, la psicología es utilizada masivamente para: mejorar ventas, conseguir el consentimiento de pueblos, someter a personas a cosas que voluntariamente o en condiciones de su vida normal, no harían.

Así quizás el punto más oscuro y más extremo de la psicología tiene que ver seguramente con la coerción e incluso con la tortura psicológica, en particular cuando es llevada a cabo de manera institucional.

Porque más allá de las muchas personas «autodidactas» en el tema: manipuladores, perversos narcisitas y psicópatas, personas que por sistema anteponen sus deseos a las necesidades de los que los rodean. Personas que sólo por el hecho de creerse con derecho a todo, suelen ejercer una coerción «casera»sin quizás siquiera saberlo (lo que no les exime de la responsabilidad de sus actos). También hay personas que ejercen y buscan la coerción psicológica «oficialmente», «institucionalmente». Jacques Ellul* fue uno de los primeros en advertir de que la técnica podría ser utilizada para fines nefastos, como la manipulación social, la guerra y la destrucción del medio ambiente. Se mostró especialmente crítico con el uso de la técnica en la propaganda y el control social, donde se utiliza para moldear la opinión pública y eliminar la libertad individual.

Dedicaremos el presente artículo a poner de relieve, a modo de aviso saludable, un claro uso nefasto y desvirtuado de la psicología cuando se usa para someter, cohibir y hasta para torturar. Nos interesaremos concretamente en lo que se conoce como la «Carta de Biderman» la cual enumera una serie de métodos de manipulación psicológica que pueden ser utilizados para controlar a las personas. Algunas de estas técnicas incluyen:

 

CARTA DE BIDERMAN

  1. Aislamiento:
    Privar a la persona de cualquier contacto social para debilitar su capacidad de resistencia y aumentar su dependencia del captor.

  2. Monopolización de la percepción:
    Controlar toda la información que recibe la persona, limitando su acceso al mundo exterior y enfocando su atención en los mensajes del captor.

  3. Inducción de agotamiento:
    Mantener a la persona en un estado de fatiga extrema para reducir su capacidad de pensamiento crítico y resistencia.

  4. Amenazas:
    Crear un ambiente de miedo e incertidumbre para quebrar la voluntad de la persona.

  5. Indulgencias ocasionales:
    Ofrecer pequeños favores o alivios para generar confusión y esperanza, lo que puede debilitar aún más la resistencia.

  6. Demostración de omnipotencia:
    Mostrar un control total sobre la situación para convencer a la persona de que la resistencia es inútil.

  7. Degradación:
    Humillar y deshumanizar a la persona para destruir su autoestima y sentido de identidad.

  8. Imposición de demandas triviales:
    Obligar a la persona a realizar tareas sin sentido o absurdas para demostrar su sumisión.    

La Carta de Biderman es un documento que describe técnicas de coerción y tortura psicológica, y su nombre proviene de su creador, Albert Biderman, un sociólogo estadounidense que investigó los métodos de interrogatorio y control utilizados en contextos de guerra y opresión.

¿Cuales son los resortes psicológicos que se explotan en las técnicas descritas en la «Carta de Biderman»?

  • Las técnicas descritas explotan las emociones humanas, como el miedo, la esperanza y la desesperación, para manipular emocionalmente hasta quebrar la voluntad.
  • El aislamiento y la degradación buscan destruir el sentido de identidad y autoestima de la persona, haciéndola más vulnerable a la influencia.
  • Monopolizar la percepción y crear un ambiente de incertidumbre, limita la capacidad de la persona para pensar de manera crítica y tomar decisiones independientes. Se toma un control cognitivo sobre la víctima.

En realidad, la Carta de Biderman, redactada en 1957, es una parte de las investigaciones de Albert Biderman acerca de los métodos de coerción utilizados, en particular durante la Guerra de Corea (1950-1953). Biderman analizó cómo los prisioneros de guerra estadounidenses eran sometidos a técnicas psicológicas diseñadas para quebrar su resistencia y obligarlos a colaborar con sus captores. Biderman estudió estos métodos para entender cómo funcionaban y cómo podían ser contrarrestados.


   Si en algún momento de tu vida fuiste objeto de alguna de esas maniobras y que como consecuencia te viste en una situación de realizar cosas que nunca hubieras hecho o pensado hacer por ti mismo, o si estuviste a punto de llevarlas a cabo, entonces posiblemente hayas sido y quizás sigas siendo objeto de la manipulación de otro(s). Y ser «objeto» de manipulación, aunque puede sonar raro es algo muy concreto.  Se trata de que la persona que te manipula, te usa y utiliza como un utensilio. No te trata como a una persona, por mucho que lo envuelva con parafernalia o palabrería.

Las víctimas sometidas a técnicas de la Carta de Biderman suelen ser personas que hayan sido captadas por sectas, por grupos extremistas, personas que viven en regímenes políticos donde impera la propaganda y el control social, pero también por supuesto en las relaciones abusivas.

En cualquiera de esas situaciones vas a actuar coaccionado, vas a hacer cosas desde el dolor para evitar un mal que se te presenta como mayor, y no vas a ser libre. Estáte alerta, porque es más fácil perder su libertad que recuperarla, sobre todo porque:

«No hay mejor esclavo que él que se cree libre porque desconoce las cadenas que le atan.»

Ahora, haz un pequeño ejercicio de introspección y retrospección… e intenta recordar, por ejemplo; si durante la crisis del COVID te viste sometido a técnicas de coercición y manipulación por parte de personas cercanas, de familiares, de vecimos o incluso de manera institucional. Si es así y es algo que aún tiene consecuencias dolorosas en tu día a día, no dudes en consultarlo con un psicólogo que te pueda ayudar al respecto.

Bertrand rené Gerard

Psicólogo sanitario.

*Jacques Ellul fue un filósofo, sociólogo y teólogo francés, conocido por su análisis crítico de la tecnología y su impacto en la sociedad. Su obra más influyente es La técnica o el desafío del siglo (1954), donde desarrolla su teoría sobre la «técnica».

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